Que la pandemia nos encuentre organizadas

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La alimentación es clave para sostener la vida. Pero pocas veces reflexionamos sobre cómo llegan los alimentos a nuestra mesa, de dónde vienen, quiénes los producen. En la actual pandemia, la crisis alimentaria se sumó a la emergencia sanitaria y en nuestro país volvió a brotar el interés por crear una huerta propia para garantizar el alimento en la familia y en el barrio.

Sabemos que el acceso soberano a alimentos saludables y el derecho a producir en forma agroecológica son prioritarios. Por eso nos sumamos a la iniciativa solidaria de la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas de Uruguay, de la que REDES-AT es parte, entregando cajas con variedades de semillas criollas de productoras y productores agroecológicos a familias y huertas comunitarias del Sur y Este del país que solicitaron semillas.

Semillas de lechuga (variedad hoja de roble), habas (blanca y morada criolla), mizuna, brócoli, espinaca, acelga, rúcula, berro, puerro, chícharo, ajo, zapallo criollo, calabaza, morrón campanita y plantas aromáticas desde predios familiares de Canelones y semillas de cebolla (variedad pantanoso de sauce) del Centro Regional Sur de la Facultad de Agronomía fueron entregadas a huertas urbanas colectivas del área metropolitana.

Desde abril, las cajas llegaron a integrantes de las huertas familiares de Pajas Blancas y Santa Catalina y a la policlínica de ASSE de Piedras Blancas. En otras zonas de Montevideo, articulamos con organizaciones e instituciones barriales brindando asesoramiento para armar huertas urbanas colectivas en proyectos zonales de Casavalle, de la Red Educativa Malvín Norte y de Piedras Blancas.

Cada caja tiene una cartilla técnica sobre producción y conservación de estas semillas elaborada por la Red y siete variedades criollas que alcanzan para seis huertas de 50 metros cuadrados cada una. O sea, una cantidad para sembrar 300 metros cuadrados de huertas con diversidad de cultivos para una alimentación variada y equilibrada, detalló el ingeniero agrónomo Mariano Beltrán, coordinador técnico de la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas de Uruguay, integrante de REDES-AT.

Marcelo Fossatti, que coordina ocho grupos de la Red de Semillas, integrados por unas 120 familias de Canelones, Maldonado, Rocha y Lavalleja, explicó que referentes de estos grupos visitan directamente a quienes solicitan semillas o quieren armar huertas. Llevan los paquetes y abonos orgánicos y explican cómo preparar la tierra, utilizando una metodología similar a la de «Campesino a Campesino» que utilizan en La Vía Campesina, para que cada semilla llegue con el rostro de quien la cuida, la produce, la conserva, la intercambia.

El grupo Rincón de Pando, en Canelones, realizó aportes a olla popular en Empalme Olmos y puso a disposición semillas nativas en la feria vecinal Pinamar para huertas destinadas al autoconsumo.

En Maldonado, los grupos de Guardia Vieja y San Carlos hicieron reparto de semillas a varios emprendimientos de huertas urbanas, periurbanas y rurales; también entregaron algunas semillas a docentes para que vayan con las canastas.

Las semillas nativas y criollas son fundamentales para la Agroecología y para garantizar la soberanía alimentaria. Son conservadas, seleccionadas y producidas en los más de 250 predios de productores y productoras que integran la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas de Uruguay.

De esta manera abonamos el proyecto político de la soberanía alimentaria, promoviendo la difusión de las variedades de semillas criollas y nativas y los saberes sobre sus características, selección y manejo, garantizando su conservación, reproducción e intercambio, sin uso de agrotóxicos y mercantilizar su uso, al no pagar patentes.

Apostamos a un Uruguay con justicia ambiental y social, donde la gestión colectiva de la biodiversidad para el sustento y el derecho de acceso a la tierra sean una realidad. También reconocemos a jóvenes y mujeres como sujetos políticos de la soberanía alimentaria y fortalecemos su autonomía.

Con semillas y tierra fértil aportada por El Ombú, uno de los grupos del litoral integrante de la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas, la colectiva Resonancia Feminista montó el proyecto Sembrando Solidaridad en Paysandú. Armaron huertas en varias casas y muchas almacigueras con plantines de semillas criollas, cuidadas por personas mayores de 65 años que asisten al Centro de Día de Paysandú del Sistema Nacional de Cuidados. A fines de mayo entregaron esos almácigos a varias familias que hicieron trasplantes y armaron sus huertas.

“Todo hecho con la voluntad de agricultores y agricultoras, colectivos y gente que no se queda quieta”, dice Poppy Brunini, técnica de la Red de Semillas e integrante de Resonancia Feminista.

Las semillas llevan los saberes acumulados durante generaciones y están adaptadas a las condiciones locales y de los predios. Para conocer cómo trabajan colectivamente las productoras y los productores agroecológicos en la conservación, reproducción e intercambio de variedades locales te invitamos a ver en nuestro canal de YouTube la serie de cortometrajes “¿Por qué conservar las semillas nativas y criollas es defender la soberanía alimentaria?”.

Invitamos a todas las personas a sumarse a la conservación y revalorización de variedades criollas y nativas para promover la producción agroecológica en Uruguay.

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